Un árbol caído en medio de un bosque de una estepa lejana piensa, sorprendido, cómo le puede haber pasado eso a él si ningún humano estaba mirando cuando el rayo le dio de pleno.
Mucho más abajo, un demonio atormenta con obligatorias lecturas de libros de autoayuda de infinitas páginas a quienes creían que perdonarse a sí mismos les eximía del castigo.
Y en todo el mundo, a quienes insisten en que su voluntad puede imponerse a la realidad misma, la misma realidad -un daimon paciente-, les enseña una y otra vez, de formas imaginativas y crueles, que no la han entendido muy bien.
Preciosas reflexiones… Arrojan luz sobre lo que pasa todo el tiempo (ayer como hoy, y hoy como mañana) en el mundo.
Abrazos!
M.