La modelo

Fotografia en papel de albúmina, 1870. Colección Roland Villeneuve, Paris.

La modèle. Fotografía en papel de albúmina, 1870. Colección Roland Villeneuve, París.

La modelo posa. Parece una estatua griega, fuerte, orgullosa. La muchacha está relajada, serena, es muy joven pero ¿qué haría el paso del tiempo en ella sino aumentar su porte? El tiempo no le afecta, ni la edad.  Su cuerpo es tan natural como una planta silvestre o un río.

¿Qué ha pasado? ¿qué ha hecho cambiar el canon de belleza desde la modelo de la foto a las de hoy?
Recuerdo unas jornadas sobre anorexia que organizó una universidad. Los asistentes llenábamos una sala considerable, estudiantes y terapeutas preocupados por la gente que sufre de esa extraña disciplina ascética. En una de las charlas, un ponente trató de defender sin mucho éxito a las empresas que se lucran vendiendo una imagen del cuerpo femenino enfermizamente delgada. Repetía un único argumento hasta la desesperación: “la publicidad a la que las empresas recurren para vender sus productos sólo se hace eco del gusto de la población. Si utiliza una imagen insana del cuerpo es porque la sociedad está enferma. Las imágenes de los anuncios sólo son un reflejo de esa enfermedad”.

Su fracaso fue estrepitoso, su argumento no convenció a casi nadie, y en la ronda de preguntas el resto de ponentes del mundo del periodismo que se sentaban en su mesa acabaron entonando, por turnos, el mea culpa, ¡qué hipocresía!

Para mi sorpresa, la mayoría de los oyentes (salvo uno que terminó marchándose airado) veíamos evidente que la publicidad se utiliza para crear las necesidades y generar un mercado, un estándar de lo deseable a la medida de la industria. Los terapeutas del público hablaron de su día a día y acusaron a la publicidad en general de imponer un ideal insano del cuerpo femenino. Recuerdo especialmente que uno habló de Marilyn Monroe, el modelo de belleza de su época. Muchas mujeres podían ser como ella, era un cuerpo posible, un ideal alcanzable. Ahora, lo que la industria pretende imponer es una fría delgadez extrema y grandes pechos, algo prácticamente imposible sin hambre y cirugía. Se trata de que el modelo de belleza sea inalcanzable, que la felicidad sea imposible para que la mujer se esfuerce eternamente en un mundo de frustración y consumo.

Pero la belleza, como el arte, no es patrimonio de nadie. Lo hermoso nos sobresalta y las modas pasan.

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~ por Kiko en 11 Nov 08.

Una respuesta to “La modelo”

  1. Pues a mi la de la foto me parece que está buenísima. Quizás las uñas de los pies un poco largas, nada que objetar al resto.

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